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Violeta Serrano

sabugal

La Big Mama de Noemí Sabugal

Es negra. Es mujer. Es pobre. Y gorda. Muy gorda. Tanto que dentro de las costillas le cabe una voz inmensa que hace tambalearse a la mismísima furia. Y al deseo. Porque Willie Mae sufre cada día de su vida como una parturienta. Tiene dentro un demonio osado, que no la deja en paz, que necesita sacar a flote, que le reclama constantemente algo de combustible, que lo alimente para que crezca y llegue a

macarenatrigo

Polaroids de Macarena Trigo

*Entrevista a la autora por Juliana Corbelli. Macarena Trigo cuenta su vida y obra como hecho dramático o poético, en donde el episodio trágico provoca risa en un marco definido por el humor negro. Habla sobre sus creaciones poéticas, dramáticas y críticas combinando el acento español con el porteño con una fluidez bífida anclada en el amor por esta ciudad como motor para la creación. La poesía y el teatro están intensamente unidos. Apasionada por

MALLO

Ya nadie se llamará como yo, de A. Fernández Mallo

No creció viendo dibujitos de Disney. Recuerda, sí, que tras ver Tarzán se le ocurría colgarse de las cortinas de la casa como si fueran lianas. Y lo hacía. Inquieto, hijo menor de cuatro hermanos. único varón. Cuando se hizo grande se licenció en Ciencias Físicas. Asegura, aún hoy, que la mirada de un poeta y la de un científico funcionan de un modo similar al “preguntarse por la naturaleza de las cosas y, a

Silvia Perez Cruz

Sílvia Pérez Cruz, la voz indomable

Dice que se juega mucho cada vez. Nada menos que su propia felicidad. Y la de su hija, Lola, que se llama así por Lola Flores, la artista flamenca más popular de todos los tiempos. Ella quería que la cadena funcionase: que Lola tuviera una madre feliz, así que ella lo intenta con ímpetu desde siempre; jugárselo todo cada vez que ejerce su arte. A pesar de que es difícil, muy difícil. La mayoría de

catarescu

El Levante, de Mircea Catarescu

**La policía hizo que aquello se esfumase. No era San Francisco sino Bucarest. Rumania no quiso permitirse tener sus propios Beats y cerró lo que la “Generación de los Tejanos” llamó El círculo de los lunes, la cita semanal a la que, mientras pudo, Mircea Cartarescu acudió con religiosidad a recitar versos que clamaban contra la cultura oficial y el establishment del momento. Querían ser los beatniks del otro lado del océano. Pero no se

El comité de la noche, de Belén Gopegui

*“¿Usted sabe que su libro vale un cuarto de litro de sangre?” No, no lo sabía. La pregunta iba dirigida a Belén Gopegui quien, en ese momento se encontraba dando una conferencia en Sevilla. Esa cuestión cruzó la sala para crear, después, un mundo entero en forma de novela. El comité de la noche es la consecuencia de aquella intervención en Sevilla. Cuando terminó de hablar, Gopegui buscó a la persona que había instalado esa

eduardo lago

Siempre supe que volvería a verte, Aurora Lee

*Una escritora almuerza con Enrique Vila-Matas y Eduardo Lago en París. Dominique González Foerster le advierte a Lago en un momento de la conversación que lo que ha leído de él le recuerda a la última obra de Nabokov, El original de Laura. “¿La conoces?”, le pregunta. “La verdad es que no”, confiesa él. Pero cuando regresa a Nueva York, la ciudad en la que reside desde hace casi treinta años, busca el libro. En

Lola Lafon

La pequeña comunista que no sonreía nunca

*En el dorsal blanquísimo de una niña leve como un suspiro atragantado, el número 73 empieza a cobrar sentido. Tanto que, años después, en el 2006, la NASA enviará al espacio imágenes de lo que allá va a suceder para que sirva como ejemplo de lo que somos capaces los seres humanos. El registro proviene de la televisación de los Juegos Olímpicos de Montreal en 1976. La chica corre y pone en marcha su maquinaria

Berna González Harbour

Berna G. Harbour: ‘En tiempos de crisis la literatura gana’

  Berna G. Harbour Por Violeta Serrano   Hace menos de una década que escribe ficción. Leyó que Vargas Llosa se inspiraba en París, en Londres, en los cafés de los principales museos. Así que ella, bien joven, en sus primeras vacaciones se propuso hacer lo mismo y allá se fue, con  la compañía de un cuaderno y una lapicera. Pero apenas le salía nada. Poco después renunció: conciliar trabajo y familia no es fácil para casi