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Elvira Sastre y el furor

Una chica se acerca con miedo, pide permiso para interrumpir la conversación y deshace el círculo formado por seis personas: “Disculpa, ¿te puedo abrazar?” Le interesa sólo una. Elvira Sastre gira su cuerpo, le dice que sí, por supuesto y la chica rompe a llorar. La RAE define la palabra furor como el momento de mayor intensidad. Este llanto, en sus distintas formas de existencia, se repetirá más adelante en varias ciudades del mundo, pero

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María Alcantarilla: “Mi palabra preferida es afinidad”

¿Cuál es tu libro pendiente/postergado más vergonzoso? Seguramente la Biblia. No por creyente, ni mucho menos por practicante. Más bien por entender a toda esa gente que consagra su existencia a un solo personaje y que tantas horas tuve frente a mí durante la infancia. ¿Cuál es tu T.O.C. en la vida cotidiana? ¿y tú T.O.C. como escritora? Intentaba hacer una síntesis donde cupiesen todos. Pero no puedo. En la vida cotidiana, hacer siempre varias

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Paula Lena – Karima baila porque respira

La tela lánguida y decidida apenas roza el suelo, me guía por un largo pasillo al fondo hacia el estudio Neo Baladí. El camino es angosto y, aunque sus límites son de concreto, pareciera que la ciudad se hubiera desvanecido. Entro en un punto de fuga hacia otro espacio-tiempo. La tela es portavoz de lo invisible y a la vez oculta aquello que sí somos capaces de ver. No puedo evitar perderme en el movimiento

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Silvina Giaganti: hablar de amor cuando se termina

“Las cosas se van con vos” es el nombre de la primera poesía del libro Tarda en apagarse de Silvina Giaganti y contiene la idea central que se va desarrollando en su lectura: los recuerdos. “De las cosas recuerdo demasiado, pero dónde dejar lo que recuerdo/ No se inventó todavía un lugar para eso”. La imagen de un sitio donde alojar los recuerdos puede hacer referencia a muchos escenarios diferentes: al significado que se les

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La fractura de Andrés Neuman

Hay una vida vanamente útil que merece ser contada. Eso han pensado, tal vez, después de un “temblor” que removió los recuerdos: Violet, Lorrie, Mariela y Carmen. Una explosión, un accidente, una catástrofe, una tragedia, un hombre. Un vacío, una grieta, la potencia del oxímoron: una fractura conecta a estas cuatro mujeres, de cuatro países, idiomas y sueños diferentes. Ellas y un narrador en tercera persona insertan, como en el arte del Kintsugi, polvo de

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La Patagonia rebelde de Bayer salta al teatro

Es septiembre y hace frío. Trece años atrás, en un septiembre quizás más caluroso, se estrenaba en Rosario la versión teatral del libro La Patagonia rebelde de Osvaldo Bayer. En un subsuelo del Centro Cultural La Toma, dos de los mil quinientos obreros fusilados en 1921 volvieron del pasado, de la fosa común de la Historia, a dar su testimonio. “Gracias a Don Osvaldo” –dijo uno de ellos– “gracias a su investigación, es que nuestra

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Atwood pide que no dejes que los bastardos te aplasten

“Una silla, una lámpara. Hay una ventana con cortinas blancas. El vidrio es irrompible, pero no temen que nos escapemos. Una criada no llegaría lejos. Temen otras formas de escape, aquellas que podés encontrar en tu interior” June. June está sentada contra la ventana, velada por un halo de luz que viene de afuera, vestida de rojo, su mirada es un puñal directo a la conciencia. Ya sabemos que llegó allí porque no pudo escapar.

ZANON

Todo lo que sé de la vida está en una frase de Heráclito

¿Cuál es tu libro pendiente/postergado más vergonzoso? Todos los que me quedan por leer de Galdós. ¿Cuál es tu T.O.C. en la vida cotidiana? ¿y tú T.O.C. como escritor? Escuchar en todo momento música. ¡¡¡Sin el título y la cita del principio no se puede escribir una novela!!! ¿Alguna vez robaste un libro? ¿Cuál, dónde y por qué? Sí, en un piso de alquiler que compartíamos con una anciana. Le robé un libro rarísimo de

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La señora Dalloway, de Virginia Woolf

En los ojos de la gente, en el vaivén, el caminar y la caminata; en el estruendo y el tumulto; en los coches, automóviles, omnibuses, camiones, hombres-anuncio que van y vienen de un lado a otro; en las bandas de música; organillos; en el triunfo, y en el tintineo y en el extraño canto de algún aeroplano que pasaba volando estaba lo que ella amaba: la vida; Londres; este momento de junio. Porque era junio.

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El feminismo es el viaje

Flora Tristán, Juana Manuela Gorriti, Eduarda Mansilla y Clorinda Matto de Turner fueron mujeres con perfiles diversos pero unidas por un mismo deseo: viajar. Nacidas en el siglo XIX, época en que se imponía el prototipo del hombre como único ser con capacidad de opinar, decidir, y también, de viajar, estas mujeres-escritoras-viajeras rompieron esquemas arraigados, se animaron a enfrentar un mundo masculino y dejaron sus huellas por escrito. La obra de Vanesa Miseres, Mujeres en tránsito.