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Ilustración

Sartre

“Huis Clos”, de Jean-Paul Sartre

ILUSTRACIÓN: Huis Clos, de Jean-Paul Sartre. Por Patricia Gutiérrez.    [Fragmento]   ESCENA PRIMERA    GARCIN y el MOZO DEL PISO GARCIN.—(Entra y mira a su alrededor.) Es aquí, ¿no? MOZO.—Sí, aquí es. GARCIN.—¿Una habitación así? MOZO.—Sí, una habitación así. GARCIN.—Bueno, a la larga…, a la larga probablemente se acostumbrará uno a los muebles. MOZO.—Eso depende de las personas. GARCIN.—¿Todas las habitaciones son por el estilo? MOZO.—No, imagínese… Aquí nos vienen chinos, indios… ¿Qué quiere usted que hagan con

Alejandra Pizarnik

“Árbol de Diana”, de Alejandra Pizarnik

ILUSTRACIÓN: Árbol de Diana, de Alejandra Pizarnik. Por Patricia Gutiérrez.   […] 20 dice que no sabe del miedo de la muerte del amor dice que tiene miedo de la muerte del amor dice que el amor es muerte es miedo dice que la muerte es miedo es amor dice que no sabe                   a Laure Bataillon 21 he nacido tanto y doblemente sufrido en la memoria de aquí y de allá 22 en la

Truman Capote

“A sangre fría”, de Truman Capote

 ILUSTRACIÓN:A sangre fría, de Truman Capote. Por Patricia Gutiérrez.   [Fragmento]  …Al poco rato, la casa empezó a llenarse de gente. Llegaron ambulancias, y el coroner, y el pastor metodista, un fotógrafo de la policía, policías del estado, periodistas de la radio y de la prensa. Dios, montones de gente. A la mayoría les habían avisado en la iglesia y actuaban como si aún estuviesen en ella. Con voz muy callada. Susurrante. Era como si

puigintro

“El beso de la mujer araña”, de Manuel Puig

 ILUSTRACIÓN: El beso de la mujer araña, de Manuel Puig. Por Patricia Gutiérrez. [Fragmento] —Buen día… —Buen día… Valentín. —¿Dormiste bien? —Sí… —… —¿Y vos, Valentín? —¿Qué? —Si dormiste bien… —Sí, gracias… —… —Ya oí hace un rato pasar el mate, ¿vos no querés, verdad? —No… No le tengo confianza. —… —¿Qué querés de desayuno?, ¿té o café? —¿Vos qué vas a tomar, Molinita? —Yo, té. Pero si querés café es el mismo trabajo. O

Juan Carlos Onetti, por Patricia Gutiérrez

Juan Carlos Onetti, por Patricia Gutiérrez

ILUSTRACIÓN: Juan Carlos Onetti, por Patricia Gutiérrez.   [Los adioses. Fragmento] Quisiera no haber visto del hombre, la primera vez que entró en el almacén, nada más que las manos; lentas, intimidadas y torpes, moviéndose sin fe, largas y todavía sin tostar, disculpándose por su actuación desinteresada. Hizo algunas preguntas y tomó una botella de cerveza, de pie en el extremo más sombrío del mostrador, vuelta la cara —sobre un fondo de alpargatas, el almanaque,

ILUSTRACIÓN: Pedro Páramo, de Juan Rulfo. Por Patricia Gutiérrez.

“Pedro Páramo”, de Juan Rulfo

 ILUSTRACIÓN: Pedro Páramo, de Juan Rulfo. Por Patricia Gutiérrez.   [Fragmento]   …Era ese tiempo de la canícula, cuando el aire de agosto sopla caliente, envenenado por el olor podrido de las saponarias. El camino subía y bajaba: «Sube o baja según se va o se viene. Para el que va, sube; para el que viene, baja.» —¿Cómo dice usted que se llama el pueblo que se ve allá abajo? —Comala, señor. —¿Está seguro de

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“La insoportable levedad del ser”, de Milan Kundera

 ILUSTRACIÓN: La insoportable levedad del ser, de Milan Kundera. Por Patricia Gutiérrez.   [Fragmento] …El horror es un impacto, un momento de absoluta ceguera. El horror está desprovisto de toda huella de belleza. No vemos más que la intensa luz del acontecimiento desconocido que aguardamos. La tristeza, por el contrario, presupone que sabemos. Tomás y Teresa sabían qué les esperaba. La luz del horror perdió intensidad y el mundo empezó a verse bajo una iluminación azulada,

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“Continuidad de los parques”, de Julio Cortázar

 ILUSTRACIÓN: Continuidad de los parques, de Julio Cortázar. Por Patricia Gutiérrez.   [Fragmento] …Admirablemente restallaba ella la sangre con sus besos, pero él rechazaba las caricias, no había venido para repetir las ceremonias de una pasión secreta, protegida por un  mundo de hojas secas y senderos furtivos. El puñal se entibiaba contra su pecho, y debajo latía la libertad agazapada. Un diálogo anhelante corría por las páginas como un arroyo de serpientes, y se sentía