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El feminismo es el viaje

Flora Tristán, Juana Manuela Gorriti, Eduarda Mansilla y Clorinda Matto de Turner fueron mujeres con perfiles diversos pero unidas por un mismo deseo: viajar. Nacidas en el siglo XIX, época en que se imponía el prototipo del hombre como único ser con capacidad de opinar, decidir, y también, de viajar, estas mujeres-escritoras-viajeras rompieron esquemas arraigados, se animaron a enfrentar un mundo masculino y dejaron sus huellas por escrito.

La obra de Vanesa Miseres, Mujeres en tránsito. Viaje, identidad y escritura en Sudamérica (1830-1910), es una invitación a explorar la literatura de viajes desde una perspectiva más amplia que permita entender cómo los desplazamientos influyeron en la construcción de la mirada femenina sobre los problemas sociales, políticos y culturales de la época. Fue, precisamente, la exploración de nuevos espacios lo que hizo que estas escritoras moldeen los modos de entender sus propias identidades y las de las naciones que habitaron y reflexionen sobre los conceptos de nacionalidad y fronteras.

Con un capítulo destinado a cada mujer, el libro de esta especialista en letras radicada en los EE.UU., analiza la incidencia que los relatos de viaje tuvieron en la formación discursiva de las sociedades sudamericanas, en épocas post-independentistas.

Identidad y alteridad

Si existe un punto que atraviesa en su totalidad el trabajo de Miseres, indudablemente ese es la cuestión de la identidad. Flora Tristán, la primera de las escritoras tratadas, nació en Francia, pero fue un viaje a Perú, que realizó por motivos familiares, lo que le permitió, más tarde, entender la noción de identidad por fuera de las fronteras nacionales. En su Peregrinaciones de una paria, obra en la que relata su periplo por Sudamérica, desafía la forma de pensar su propia identidad y la de su país anfitrión. Tristán fue una mujer que se autodenominó la otra en tierra ajena, jugando con la idea de otherness, de ser el otro, el diferente. Tampoco le importó llamarse a sí misma paria, alguien que no se siente parte de ningún grupo social o nación. Eso fue Flora Tristán: un alma libre que buscó refugio y libertad en tierras peruanas.

VANESA MISERES

Al rescate de lo propio

Controvirtiendo el modelo de mujer que el siglo decimonónico imponía, Manuela Gorriti expuso sus ideas sobre la importancia de conocer el espacio regional por sobre el europeo. Un Grand Tour local, así llamó al recorrido por tierras sudamericanas, echando por tierra las predilecciones de los hombres de su época, encandilados ante una Europa reluciente y moderna.

La identidad transnacional que propone Gorriti y que nos muestra Miseres tiene por base la unidad cultural sudamericana, más allá y por fuera de las fronteras políticas, siempre arbitrarias. Una suerte de antesala, podríamos decir, de la patria grande.

La peruana Clorinda Matto también fue una fuerte defensora de lo local-regional. Nacida y criada en la sierra peruana, sin contacto inmediato con los aires modernos de Lima, Matto se esforzó por valorar y visibilizar aquello que le fue cercano: su región, su cultura y hasta su lengua, el quechua, que aprendió a muy corta edad. Fue Matto –nos enseña Miseres- una mediadora y traductora cultural que intentó trascender o romper, primero, las fronteras (lingüísticas y culturales) interiores de la nación y sólo así, luego, proyectarse hacia Europa.

Traducir y trasladar

Así como Tristán no sentía pertenencia ni a Francia ni a Perú -la nacionalidad como categoría móvil, en palabras de Miseres- la argentina Eduarda Mansilla se autodefinió como nómade, como alguien que vivió de viaje en viaje, habitando espacios diversos, pero sin perder su sesgo aristocrático. Mansilla fue una “viajera de primera” que visitó Estados Unidos, en parte por ocio y en parte por estar casada con un diplomático argentino. Recuerdos de Viaje, libro en el que cuenta su estadía en aquel país, nos muestra una mujer que se mueve con soltura en tierras ajenas, acostumbrada a dominar el arte de viajar. Mansilla juega a ser por momentos argentina y se distancia de la cultura norteamericana para abrazar lo característico de lo francés. Hay algo de lúdico en la forma en que Miseres nos relata la serie de relaciones que Mansilla es capaz de establecer con múltiples espacios y culturas. Traduce (traslada), no solo palabras, sino imágenes y percepciones. En esa traducción –como siempre ocurre- hay algo de intervención, se ve a la mujer en un rol activo: la lengua se presenta como una ventana de significados culturales que se abre a la intervención e interpretación de la escritora.

El traspaso de modelos –educativos y culturales– también se hace presente en el pensamiento de Clorinda Matto, quien, luego de su viaje por la Europa próspera, aspira a que sus queridas Perú y Argentina logren replicar tanto progreso. El viejo continente se presenta ante sus ojos como una oportunidad de expansión transatlántica de la red de intelectuales que empezó a construir desde este lado del océano.clorinda matto

Mujeres viajeras, controvertidas, con pensamiento e ideas propias. Mujeres reflexivas que cuestionan mandatos androcéntricos y proponen nuevas formas de ver la realidad nacional. Mujeres que, con cada nuevo derrotero, dan sentido al prefijo “trans” y logran ir “detrás de, al otro lado de” sus fronteras personales y físicas. Simplemente, pasajeras en tránsito. Eso es lo que Vanesa Miseres nos transmite al analizar las obras de estas cuatro mujeres.

Quizás la mayor riqueza de su trabajo pase por mostrarnos cómo la mujer en esa época deja a un lado su imagen tradicional para dar paso a alguien con capacidad de observación y decisión que, por medio del viaje, reflexiona sobre la nación y sus contradicciones y limitaciones. La idea de tránsito tiene, en el texto, algo de circularidad: las mujeres se desplazan a través de los límites, se mueven de su imagen de sujeto estático, los países de llegada luchan por surgir como naciones nuevas. En todos los casos se da un traspaso, de deja algo para abrirse a algo nuevo. En palabras de la propia autora, estar en tránsito es un proceso y no un resultado.

Identidades móviles, fronteras borrosas, voces con fuerza y desplazamientos se conjugan en este minucioso estudio cuya lectura dejará al lector en el umbral de un viaje de descubrimiento.

 

MISERES, Vanesa, Mujeres en tránsito. Viaje, identidad y escritura en Sudamérica (1830-1910) University of North Carolina, Department of Romance Studies, Chapel Hill, 2017.

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